El culto al agua:


Roma cuenta con más de dos mil fuentes, desde el humilde nasone hasta la mostra d'acqua. Una larga tradición que se remonta a la Antigüedad. Ya en el siglo IV a.C, los romanos edificaron un primer acueducto para canalizar el agua de las colinas hacia las fuentes públicas. En el siglo IV, Roma contaba con 15 ninfeos al final de los acueductos y 1352 fuentes o abrevaderos, sin contar las 5 naumaquias, 11 termas, 856 baños públicos y 354 letrinas.

Algo de historia:


Con un consumo medio de un millón de metros cúbicos diarios, el agua corría por el corazón de la Roma imperial. Estaba canalizada por 11 acueductos más 8 derivaciones. Su concepción técnica, la solidez de su construcción y la pureza de sus aguas son testimonio de la ingeniería romana. Cuando, a partir del siglo VI, los bárbaros destruyeron los acueductos para apoderarse de la ciudad, Roma se hundió en el caos. Los acueductos alimentaban los molinos, por lo que se quedaron sin pan. Se acabaron los abrevaderos y, por lo tanto, las bestias de tiro. Las cloacas estaban infectadas; los jardines, descuidados. La población abandonó la ciudad. De cerca de dos millones de su apogeo, cayó a unos pocos miles, refugiados en el bucle del Tíber.

En el Renacimiento, para renovar la ciudad y devolverle su esplendor, los papas restauraron los antiguos acueductos, construyeron otros nuevos y crearon fuentes públicas, al tiempo funcionales y decorativas. Las fuentes monumentales se convirtieron también para los soberanos pontífices en un medio de exhibir su generosidad y su poderío, como la fuente Paulina, en el Janículo, o la de los Dioscuros, en la plaza del Quirinal. Los nobles adornaron también sus palacios y jardines con fuentes espectaculares. La tradicicón siguió en la época contemporánea, especialmente con la fuente de Piazza del Popolo o la de las Náyades, en Piazza della Repubblica. Al lado de estas escenificaciones grandiosas, dos centenares de fuentes más modestas, y en muchas ocasiones poéticas, fueron implantadas en las plazoletas, en el recodo de una calle o en el fondo del patio de un palacio, como la fuente del Facchino, en la Via Lata, la de Piazza di Campitelli o la de los Artistas, en Via Margutta.

Ingeniería hidráulica:


Termas: lugares de ocio y salud donde se basaban las relaciones sociales. Había baños calientes, templados y fríos.

Acueductos: solucionaron el problema del abastecimiento de agua de los romanos. Los acueductos consistían en puentes soportados por gruesos pilares unidos mediante arcos de medio punto, coronados por un canal con una ligera inclinación, para permitir correr el agua. Posteriormente, estos acueductos se unían a manantiales de mayor altura, para que el agua bajara por la gravedad.

Cloacas: constituían el subsuelo de Roma, y contenían todas las aguas residuales que se vertía a través del alcantarillado. Eran bastante grandes, y para impedir que Roma fuera consquistada por las cloacas, se tapaban con rejas.

Glosario:


Nasone: fuentes para beber llamadas "narizotas" por la forma curvada de su boca.
Mostra d'acqua: fuente monumental, "vitrina" de un acueducto, de un barrio y/o de la familia de quien la encargó.
Ninfeos: frandes fuentes dedicadas a las ninfas, divinidades de los manantiales.
Naumaquias: grandes estanques destinados a los combates navales.

Curiosidad:


El agua que corre permanentemente de los nasoni está siempre fresca y es delicioso beberla. Para limitar el derroche, se intentó poner grifos, pero el agua cerrada en el depósito de hierro colado se volvía tibia y malsana. Para parecer un auténtico romano, hay que cerrar el orificio con el dedo y entonces sale el agua por el agujero de encima de la boca: mucho más práctico para beber.

Bibliografía:


Guía turística de Roma, junto con información que he ido aprendiendo a lo largo del viaje a Italia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Edificaci%C3%B3n_p%C3%BAblica_(Roma_Antigua)#Ingenier.C3.ADa_hidr.C3.A1ulica